TENGO DERECHO

14/01/2020

Muchas personas somos víctimas de la maldición.

 

Muchas personas (sino todas) a veces (a veces más, a veces menos) nos ponemos corazas, nos escondemos, nos rechazamos los primeros antes que nadie lo haya hecho.

 

Muchas personas hemos aprendido (malaprendido) que algo hay en nosotros o algo somos que está mal y que por tanto no debe ser descubierto.

 

Y muchas personas, por ello, fruto de una creencia autolimitante (la maldita maldición), nos cohibimos. No nos permitimos mostrarnos tal como somos.

 

Pero ha llegado la hora de liberarse de la maldición. Y por eso he escrito este Manifiesto del Tengo Derecho. Para ayudarte (para ayudarme) a dejar de ocultarnos, salir de "la cueva" y ser un poquito más libres. Un poquito más felices.

 

TENGO DERECHO

 

Tengo derecho a decir lo que pienso, siento y quiero.

 

Tengo derecho a equivocarme.

 

Tengo derecho a desdecirme.

 

Tengo derecho a pedir perdón y ser perdonado.

 

Tengo derecho a tener defectos.

 

Tengo derecho a que se me reconozcan mis virtudes y logros.

 

Tengo derecho a expresar desacuerdo, molestia y desagrado.

 

Tengo derecho a llorar, a estar triste o de mal humor.

 

Tengo mucho derecho a tener mucho miedo... y a superarlo.

 

Tengo derecho a decir que no. Y tengo derecho a decirme que sí a mí.

 

Tengo derecho a ser egoísta.

 

Tengo derecho a no saber.

 

Tengo derecho al mal desenvolvimiento, al fallo y al fracaso.

 

Tengo derecho a pedir, a buscar y a encontrar.

 

Tengo derecho a no gustar a todo el mundo.

 

Tengo derecho a disfrutar de mi soledad.

 

Tengo derecho a tener mis propios gustos, intereses e ideas.

 

Tengo derecho a mis rarezas. Y tengo derecho a amarlas.

 

Y por supuesto, con todo lo anterior, no pierdo ni nunca perderé mi derecho a amar y ser amado y ser merecedor y merecedora de que me pasen cosas buenas en esta vida que es imperfecta para todos, como nosotros mismos lo somos.

 

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Coge este texto y cópialo o imprímelo, apréndetelo y repítetelo cuantas veces te haga falta si crees que con ello te puedes ayudar a ser más tú, sin sentir más miedo por serlo.

 

Aunque, como suelo decir, no se trata de hacerlo sin miedo, sino con él. Así que por mucho miedo que te dé, ¡atrévete! PORQUE TIENES DERECHO A SER TÚ.

 

Y además... qué narices, si no hay otra cosa que se te dé mejor. ¡Así que hazlo!

 

Como siempre, cuestiona todo lo que escribo, ya que la duda nos acerca un poco más a la verdad.

 

Si te gustó el post, no te lo quedes solo para ti, compártelo por favor, que dar a los demás es una de las cosas más bonitas que podemos hacer (y que mejor nos hace sentir).

 

Y recibe, cómo no, ¡este abrazo!

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