ARTISTIZA TU VIDA

06/05/2024

Este próximo 15 de mayo nos despedimos Gisela Escoda y yo con la última función de El poder transformador de las historias. Y lo hacemos, cómo no, en Casa, en La Cochera Cabaret de Málaga, donde hemos vivido tardes inolvidables de lleno total con un público fantasticular.

 

Todo empezó en 2020, en plena pandemia. Ahí estrené, por primera vez, con Blanca Pomar y Rafa Frías, Mis idas de olla. Un psicólogo al borde de una crisis existencial, en El Sitio, Territorio de paz, un maravilloso lugar en Coín por el que han pasado artistas consagrados de la música y de otras artes. Bueno, en realidad comenzó años antes, con el microteatro ¡Soy infeliz y me alegro! Fue entonces cuando me decidí a apostar por incluir ese micro en un espectáculo mayor, que fue el Mis idas de olla, que después se recicló en El poder transformador.

 

Desde entonces, muchos escenarios, muchas risas y cariño de la gente, y una enorme experiencia que nos llevamos todos y que os agradezco de corazón.

 

Pero, ¿por qué? ¿Cómo es que le dio a un psicólogo por meterse en el mundo de las artes escénicas, primero como escritor y director, y luego incluso subiéndose al escenario? Para contestar a esa pregunta, y os aseguro que no solo voy a hablar de mí sino que, como siempre, sacaremos algo para nuestro aprendizaje personal y colectivo, hay que remontarse muy al pasado.

 

Desde que tengo uso de razón me gusta contar historias. Ya de pequeño, sin saber leer, mis padres me compraban comics (o tebeos) y yo me inventaba lo que ponía en los bocadillos de diálogos de los personajes. Más tarde, mi amado padrino tenía una biblioteca de libros del Círculo de lectores y le pedía prestados libros que eran de adultos y que no entendía ni la mitad de lo que contaban, pero yo leer los leía. No recuerdo cuándo empecé a escribir, creo que ya de muy chico alguna tontería hice, pero mi primera novela la terminé con 13-14 años. Se llamaba La Casa e iba de fenómenos paranormales y extraterrestres (Expediente X pegó fuerte por entonces). Y a partir de ahí, no he parado.

 

Cuando me hice psicólogo (y creo que en parte elegí esta profesión, o ella me eligió a mí, no estoy muy seguro, porque me encanta escuchar las historias de mis pacientes y, a su vez, contarles yo historias a ellos), comprendí muy pronto el poder transformador que tiene la cultura sobre las personas. En cualquier formato: arte, música, cine, literatura, teatro... Las historias que nos cuentan y que contamos nos dan una nueva visión del mundo y de nosotros mismos que nos eleva la consciencia. Nos ayudan a darle un sentido a nuestro propio relato de vida y nos empujan a seguir construyendo nuestra historia personal. Con las historias aprendemos y crecemos. Así que no tardó mucho en cruzárseme por la cabecita la idea de fusionar distintas artes escénicas (diferentes maneras de contar historias: teatro, monólogos, cuenta cuentos, poesía) con la psicología, el bienestar y la felicidad. Y como lo suyo era que un psicólogo fuera partícipe en todo ello, ahí fue que me embarqué también en la actuación del espectáculo.

 

Pero, la verdad es que no aspiro a ser actor. No aspiro a nada, en realidad. Hago esto por placer autorrealización. Y, aquí es donde viene el posible aprendizaje: somos felices cuando hacemos cosas que nos gusta hacer. Cosas que, por algún motivo, nos motivan, nos llenan, nos hacen sentirnos realizados.

 

Y, creo, esta lección vital es muy importante hoy, para una vida como la nuestra, en un contexto social y cultural (el neoliberalismo) que nos empuja a buscar la felicidad fuera, en los bienes y servicios, en lo material, en la recompensa externa... cuando, en realidad, la felicidad es un estado interno que tiene más que ver con lo que eres. Y con lo que haces que desarrolla tu ser. Eso sí, en comunidad (por eso para mí es importante escribir y que me lean, hacer teatro y que vengan a verme, porque el bien que siento al hacerlo quiero compartirlo con los demás).

 

Así que, mi consejo, o mi tip, como lo llaman ahora, es que hagas cosas que sean chulas para ti y que las compartas con los demás. Pinta, baila, canta, cuenta chistes, haz artesanía, escribe, compón, toca, dirige, actúa, teje, haz poesía, astistiza tu vida, no sé, lo que sea... Lo importante es que entiendas que...

 

... tío, tía, estamos deseando que nos cuentes tu historia.

 

Cuestiona lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.

 

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Si te gusté yo, hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para el resto del mundo. También tengo un par de libros.

 

Y antes de mandarte un abrazo, ¡no olvides venir el 15/05 a vernos, o repetir si ya nos has visto, o difundir si no puedes venir! 🙌 Aquí el enlace a las entradas: https://lacocheraentradas.com/shows/details/1674/el-poder-transformador-de-las-historias Y ahora sí, ¡gracias por todo, un abrazo!

 

Posdata 1: no paramos. Esto es solo un punto y aparte. Continuamos con nuevos proyectos. Así que seguidnos por RRSS y estad atentos. 😉

 

Posdata 2: gracias Blanca, gracias Ramón, gracias Juan, gracias Emi, gracias Rafa, gracias Gi, gracias Pepe, gracias Salva, y gracias a muchos otros.

 

Posdata 3: y por supuesto, siempre ahí, de alguna manera, gracias Padrino, eterno. Te quiero. 💖

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