EL BUEN GUSTO Y LA SALUD MENTAL

19/06/2026

¿Se puede educar en el buen gusto?

 

Quizá, antes de hacerse esa pregunta, habría que decir ¿Qué es el buen gusto?

 

Pero, en realidad, antes que esa otra pregunta, habría que preguntarse ¿Y qué es el gusto?

 

Y, para responder esa última pregunta (o primera, yo ya me he líao), habría que preguntarse ¿Cuál es la diferencia entre gusto y deseo?

 

Porque eso es lo que nos sirve para definir el gusto, ya que este es lo que gusta, lo que es agradable o, valga la redundancia, gustoso para uno. Mientras que el deseo es una fuerza psicofisiológica que activa en la búsqueda de lo que es deseoso porque es interpretado como potencialmente gustoso.

 

Vaya un rollo filosofal, ¿verdad? Pero tiene un sentido. Si el gusto es lo agradable para uno, y el deseo es lo que nos empuja hacia lo que es agradable, el gusto se puede educar para que el deseo se pueda manipular y, con ello, se manipulen también nuestras intenciones y acciones.

 

En un mundo como el de hoy, tan capitalista, tan materialista, tan superficial, tan dopaminérgico, tan todo fácil y rápido y ya, con tanta publicidad, con tantas RRSS y con tanto falso gurú guiando a tanta gente perdida (demasiada gente), tiene uno la sensación de que nuestro gusto tiene muchos malos maestros y nuestro deseo muchas malas influencias. Y que, con el gusto mal educado, el otro, el deseo, fácilmente nos empuja hacia estímulos, actividades o personas que no siempre son lo mejor.

 

Pero, ¿y qué es lo mejor? ¿O qué es el buen gusto? Bueno, si hemos determinado antes que el gusto es lo que me gusta porque es agradable para mí, podríamos decir que lo que es agradable para mí es bueno. Aunque... no siempre, ¿verdad? Hay veces que algo parece bueno, y luego no lo es, o lo es, pero solo en un primer término, y luego aparecen secuelas desagradables. Una comida basura puede ser muy buena en el plazo más inmediato, y, quizá, un poco después... a nuestro aparato digestivo ya no le parezca tan bueno.

 

Trabajar hasta altas horas en la oficina cada día puede no ser gustoso ni deseoso, ni explotar a personas a través de rentas especulativas (seguramente tenga que inventarme algún "atajo moral" para que mi conciencia pueda tolerarlo), pero el dinero que obtengo y que me va a llevar a cierto estatus socioeconómico puede que sí que sea lo gustoso y deseoso.

 

O, quizá, si aplicamos el pensamiento crítico, liberado de condicionamientos culturales negativos que abogan por el entretenimiento vacío, la novedad permanente, la hiperproductividad del ocio, y el materialismo en detrimento del humanismo, lleguemos a la conclusión de que aquel estatus no sea lo más gustoso ni deseoso.

 

Yo, desde mi propio pensamiento crítico, pienso que hoy día debemos recuperar el buen gusto. El gusto por lo sencillo, el gusto por lo natural, el gusto por la mesura, el gusto por la humildad, el gusto por la autenticidad, el gusto por la virtud, el gusto por la quietud y el silencio, el gusto por la pereza y por una productividad razonable y razonada, el gusto por la reflexión y por la filosofía, el gusto por la soledad como espacio para el desarrollo personal, el gusto por la cooperación como dinámica de crecimiento colectivo, el gusto por el arte como expresión de lo anticultural, el gusto de ser un antisistema como respuesta a un sistema disfuncional en el que gusto y deseo nos conducen, demasiadas veces, a la insatisfacción, al vacío y a la enfermedad mental.

 

Pero, insisto, este es solo mi pensamiento. No tienes por qué sentirte identificada o identificado. Sirva este texto, simplemente, para hacerte pensar sobre tu propio gusto y, quién sabe...

 

... quizá, también, para explorar.

 

Cuestiona todo lo que digo, la duda nos acerca más a la verdad.

 

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Si te gusté yo, ¡gracias! Hago terapia psicológica en consulta en Málaga y online para todo el mundo. Tengo un par de libros muy majos.

 

Y, como siempre, ¡recibe este abrazo!

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