LA AUTOCOMPASIÓN POSITIVA

30/01/2018

De 2015 a 2017 tuve el orgullo de formar parte del APOL: el servicio de Apoyo Psicológico On Line de la Fundación Punset. Una selección de psicólogos de toda España que contestábamos consultas en torno a problemas de depresión, ansiedad, estrés, pareja, desamor, y muchos otros.

 

Fue una gran cantidad de trabajo, más de 150 consultas publicadas, y una enorme experiencia de aprendizaje que me llevé y que quiero compartir con vosotros, publicando algunas de las consultas más destacadas que tuve la oportunidad de contestar.

 

Esta semana: LA AUTOCOMPASIÓN POSITIVA. Un caso real que nos muestra la influencia que tiene para nuestro estado de ánimo cómo nos hablamos y tratamos a nosotros mismos, y por ende, la importancia de ser amables (autocompasivos) con nuestro yo.

 

CONSULTA

 

Mi problema es un compendio de muchos problemas que aisladamente no son gran cosa pero todos juntos me ahogan. Tengo 42 años, soy doctor en ciencias por una universidad británica, casado sin hijos. Desde niño yo siempre he sido el tonto de la familia, el loco que estudia una carrera de ciencias, el que es más feo que Picio y tiene una apariencia horripilante, el tonto que tiene que emigrar de España para poder comer, el que se casa con una china porque una española ni lo mira, china que está harta de mis olvidos y despistes, y que está conmigo porque no tiene nada mejor (de momento). A nivel laboral siempre me ha ido de pena, de trabajo en trabajo porque siempre atraía los problemas o metía la pata en el peor momento. He pasado de ser superdotado a tener un CI que ha bajado 30 puntos. Resumiendo, voy en picado, cada 5–8 años tengo que cambiar de país-pareja-trabajo, todo en un pack, y cada vez estoy más cansado, ya no tengo fuerzas para cambiar algo que lleva sucediendo varias décadas ni para sobrellevarlo. Bueno, gracias al menos por escuchar.

 

RESPUESTA

 

“Hola, tengo 42 años y, a pesar de que mi familia no me alentó a estudiar Ciencias, conseguí un Doctorado en una Universidad británica. Hoy día, a pesar de mis complejos con mi apariencia física, estoy casado, y también soy uno de esos valientes que, por las circunstancias, tienen que emigrar de España para poder trabajar”.

 

He usado la misma información que tú ofreces, pero le he dado otro significado. Un significado en el que no te desprecias, no te insultas, no te machacas, no te envileces… De pequeño nos enseñan a relacionarnos con los demás y con el entorno, pero… Rara vez nos enseñan a relacionarnos con nosotros mismos. Sin embargo eso no significa que esa relación sea inexistente. ¿Tratarías como te tratas a un hijo, a un hermano o a un amigo al que pretendes animar y motivar?

 

El CI puede fluctuar con los años, pero también poseemos una amplia evidencia empírica de cómo la Inteligencia Emocional es tan, o seguramente más, importante para el éxito que el CI. Los estados de ánimo positivos, la motivación y la autoconfianza correlacionan directamente con estilos de afrontamiento más eficaces. Dátelo. Pero para dártelo, tienes que hacer un cambio en tu diálogo interior. Sustituir ese automachaque constante por autocompasión, en el sentido positivo de la palabra: ser amable con uno mismo.

 

Fíjate por ejemplo en el Efecto Pigmalión: si le dices a un niño que es torpe no se esforzará, si le dices que puede hacerlo mejor, lo intentará. A través de la terapia psicológica puedes transformar tu diálogo interior, reconocer tus fallos y defectos, y aprender a modificarlos o a aceptarlos y a aprovechar tus fortalezas.

 

Mírate y trátate distinto, y serás distinto, porque al final, creamos lo que creemos. Suerte y un abrazo.

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